12/22/2011

Almorzando con la AAAIPET

 En tiempos venideros, cuando cuente a los nietos mis batallitas, el tema preferido de los abuelos, quizá deba recordar el almuerzo de Navidad 2011, en que me fui con la billetera de la Asociación de Antiguos Alumnos del Instituto de Tánger. Era un apacible pero frío día 18 de diciembre. La cita en el restaurante Trobador de la calle Recoletos, un lugar ahora reformado y ampliado y con una nueva administración, donde en el pasado tenían lugar las famosas aunque frugales Meriendas de Sisita (Lydia Sanz).


El día en que me fui con la billetera de la Asociación 

D. del Pino 

La aaaipet celebraba el 18 de diciembre uno más de sus entrañables almuerzos de Navidad. Como de costumbre las múltiples conversaciones simultáneas y la mala acústica de aquel y de todos los comedores impedían que se pudiera escuchar bien a los demás vecinos de mesa, lo que hubiera sido muy útil a la hora de discutir el reparto de las dos yemas de huevo por cada tres comensales que nos sirvieron entre los varios y apetitosos aperitivos.

Si hubiera sido cualquier otro manjar, vale. Pero dividir dos yemas entre tres personas es un problema serio que aún suscita ilustradísimos debates. Estaba tan condicionado por esos difíciles repartos que cuando me trajeron el chuletón que había pedido de segundo pregunté inconscientemente al Maître:

-¿Es para mí solo?

 -Pues claro señor, no vamos a dividir un chuletón de buey entre varios, me respondió extrañado el camarero.

Yo me disponía a replicarle que más difícil era repartir dos yemas de huevo entre tres, pero entonces recordé que los bueyes, los cerdos y los corderos, como los pollos, no tienen alma y mucho menos cuando ya vienen asados a la brasa. Era más que improbable que aquel chuletón, que comenzaba a enfriarse, fuera a protestar por ser engullido por un solo estómago.

Pero tuve que interrumpir aquella filosófica reflexión porque Carmen, la esposa de nuestro buen amigo Paco Cortés me llamaba la atención porque me estaba bebiendo su copa de vino. Confieso que eso me ha ocurrido otras veces con el vino, el agua, el pan, los bombones finales e incluso los postres. Es un problema de los ambidiestros que sin darnos cuenta cogemos tanto lo que nos queda a la derecha, como lo que está a la izquierda, en el espacio acotado para el vecino de mesa.
En esta ocasión la culpa la tenían los brindis y la forma alargada de la mesa porque de pronto levantaban sus copas para brindar los que estaban a mi derecha, como lo hacían a continuación los que se sentaban a la izquierda. Lo más práctico en estos casos era utilizar, como yo, la mano derecha para lo que estaba de ese lado, y la izquierda para lo que quedaba del suyo. Con tan mala fortuna que la copa de Carmen estaba a mi izquierda.

 Podría seguir contando incidencias amables de aquella estupenda jornada pero a estas alturas del relato conviene que aclare, para los no iniciados que lean esta página, que la sigla aaaipet (a³ipet), que a decir verdad no es tan fácil de memorizar o pronunciar como ONU o Renfe, que esas siete letras tan llenas de vocales sirven de refugio para la Asociación de Antiguos Alumnos del Instituto Politécnico Español de Tánger.
A continuación debo, de inmediato, aclarar que la billetera de la a³ipet que me llevé no fue la del Presidente ni la del Secretario General ni la de ninguno de los ilustres directivos o convidados, sino la que me tocó en la rifa, de entre una docena de formidables regalos, incluida una manta para –nunca mejor dicho- liársela a la cabeza, que la asociación distribuyó entre los asistentes.

Hago esta aclaración porque en los tiempos que corren la billetera que muchos se han llevado de otros variopintos lugares no es precisamente la que les ha tocado en una rifa, aunque a veces lo parezca por la frecuencia con que se la llevan. Si no, que se lo pregunten al matrimonio Urdangarin, que tuvo que ser castigado con un cargo muy bien retribuido en Washington que le ofreció esa caja de compensación nacional en que se ha convertido, también, Telefónica. Pero como la justicia es ciega, los Urdangarín este año se van a quedar sin Reyes, algo que no me ocurrirá a mí porque ya me llevé la billetera.

Feliz Navidad a todos los tangerinos y que el año 2012 nos coja “confesados”.

1 comentario:

  1. Querid@s tangerin@s... lo bien que os lo montais... juer !!!.

    Un "abrazo moruno" de un tangerino residente en Chiclana(Cádiz).

    Miguel Martínez (que presumo en distintos foros de mi nick/mail de al.tanllaui).

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