2/12/2010

La Hafita, un lugar intemporal en el Mediterráneo

Aunque es un nombre evocador solo para iniciados, La Hafita, el café Hafa de Tánger tiene una historia mágica que se mezcla con la magia de otras leyendas tangerinas. Yo le recuerdo como un antro oscuro, lleno de alfombrillas y esteras donde los parroquianos se agolpaban alrededor de esas mesas redondas coronadas por grandes bandejas de bronce desde las que subía un olor característico a yerbabuena o a kif. Delante había un terreno con más mesas y sillas que no se parecía mucho a la Hafita actual, pero ayer como hoy, cuando uno se sienta ante la inmensidad del Estrecho entre España y Marruecos, lo único que apetece es que el tiempo se pare y no moverse de allí.


Tánger 1940-1945: Juan Pérez Lobo, represaliado por masón

La única certeza que adquirido con el paso del tiempo es que Tánger, aquella ciudad internacional a la que tanto culto seguimos rindiendo con agrado, no puede ser resumida en una sola historia. Ni siquiera en varias historias. Cada tangerino es en sí mismo una historia. Esas historias son a veces similares, a veces contradictorias, pero todas pueden ser ciertas.