3/07/2010

Tánger, síntesis entre Oriente y Occidente

El 24 de Febrero de 2010 se presentó en Tánger en el Instituto Cervantes, ante un numeroso público, el libro “Historia de Tánger, Memoria de la ciudad internacional”, de Leopoldo Ceballos López, editada por Almuzara. Participaron en la presentación junto al autor la directora del Instituto, Cecilia Fernández Suzor, Raquel Muyal, exdirectora de la Librairie des Colonnes, y el escritor tangerino Lotfi Akalay. Pinche en Leer más para ver el resumen de la presentación realizada por el autor.




Instituto Cervantes, Tánger
24 de Febrero de 2010
Intervención de Leopoldo Ceballos López


“He intentado, modestamente, hacer memoria y presentar una visión global de lo que era Tánger no solo desde el punto de vista histórico y político sino también religioso, social, económico, jurídico, etc y, también, señalar como eran y como vivían los tangerinos en ese mundo privilegiado.

Me he esforzado en argumentar que el Tánger internacional no fue una creación occidental como aseguran algunos autores sino que partió de su base principal musulmana y judía y que gracias a las aportaciones occidentales llegó a ser una ciudad híbrida, síntesis casi perfecta de Oriente y Occidente.

He intentado desmitificar la idea que muchos tienen de Tánger como ciudad tortuosa, triste e indecente cuya actividad se centraba, básicamente, en el contrabando, el libertinaje, las drogas y el espionaje. Esto no es cierto, ya que Tánger, con sus sombras, que sí que las tenía, era, principalmente, una ciudad libre, responsable, trabajadora, alegre, tolerante y bastante culta donde convivían, en libertad y considerable armonía, miembros de las más variadas etnias, religiones, procedencias y nacionalidades.

He deseado trascender el mito de Tánger y centrarme en la realidad de la ciudad única e irrepetible en la que concurrieron durante varios años distintas circunstancias excepcionales que expongo en mi libro. Cito algunas, muy brevemente.

Tánger ostentó la capitalidad diplomática de Marruecos desde finales del siglo XVIII hasta la segunda década del XX lo que obligó a residir en la ciudad a los cónsules de una decena de países que se rodearon de un considerable número de conciudadanos que junto con los marroquíes – musulmanes y judíos - imprimieron a la ciudad una personalidad multiétnica, plurinacional y multilingüe y, en definitiva, internacional y cosmopolita.

Tánger fue, además, durante su historia contemporánea, ciudad refugio donde acudieron, en distintas épocas y circunstancias, gran número de exiliados y de emigrantes que buscaban en Tánger la seguridad, la libertad, las oportunidades de trabajo o la paz que no tenían en sus países de origen.

Tánger funcionó institucionalmente, en la práctica y con ciertos matices, como una ciudad-estado sometida a la soberanía del Sultán. Los tres poderes, legislativo, ejecutivo y judicial, así como la administración de la zona correspondían a distintos órganos en los que trabajaban funcionarios de una decena de países. Este desarrollo institucional que ha sido único en la historia imprimió un carácter especial a la ciudad.

Tánger no estuvo sometida a un régimen colonial. La clase dominante que dirigía política y económicamente la ciudad estaba compuesta por extranjeros y, principalmente, por marroquíes, ya fueran musulmanes o judíos. Otro tanto ocurría en las otras clases sociales como la burguesía, la clase media y el proletariado. Las diferencias sociales se establecían, básicamente, en función del nivel económico y cultural de los individuos y – salvo algunas excepciones - no por la nacionalidad o la religión.

Por otra parte, gracias a la competencia que se estableció entre los principales países presentes en Tánger se crearon magníficos centros de enseñanza que rivalizaron entre sí. Existía, además, una amplísima oferta cultural a través de numerosas bibliotecas, librerías, cines, teatros y otros centros culturales.

Aunque las bases sociales y morales de la ciudad – musulmanas, judías y cristinas - eran muy conservadoras se aplicaban leyes liberales – vivre et laissez vivre - que permitieron que cada cual, a nivel personal, hiciera lo que le viniera en gana con tal de que no molestara al vecino. El excepcional liberalismo y permisividad que reinaba en Tánger atrajeron a la ciudad, desde principios del Estatuto, a una serie de escritores, artistas e intelectuales, muchos de ellos, internacionalmente famosos, y algunos de ellos geniales. Muchos de ellos, a través de sus escritos o de sus actividades crearon una visión de Tánger, promiscua y libertina, muy distinta a la que era en realidad, colaborando a la creación del mito que aún hoy perdura.

Por otra parte, las muy liberales leyes económicas y fiscales tangerinas y la seguridad que imperaba en Tánger hicieron que la ciudad fuera un mercado abierto y un paraíso fiscal donde los capitales afluyeron creando un emporio de riqueza al que acudió el oro y las inversiones de todo tipo financieras e inmobiliarias. Era el reino absoluto del laissez faire-laisser passer. Este esplendor favoreció la llegada de una plétora de profesionales de primera fila como ingenieros, arquitectos, abogados, financieros, médicos, etc. y multitud de técnicos, administrativos y auxiliares que encontraron en Tánger las oportunidades que no tenían en sus respectivos países.

En Tánger se impuso la tolerancia, entendida, en su significado más noble como respeto y consideración hacia las opiniones, creencias o prácticas de los demás, aunque sean diferentes a las nuestras. Tal tolerancia que en Tánger fue muy amplia fue fruto, en parte, de las leyes que garantizaban la más absoluta libertad religiosa y la neutralidad y libertad política y económica. También, fue el premio al equilibrio con el que funcionaban las diferentes instituciones internacionales de la ciudad en las que trabajaban individuos de muy diversas procedencias. Posiblemente, fuera también consecuencia del contrapeso que se estableció entre las distintas nacionalidades y religiones que convivían en Tánger ya que ninguna de ella, dominaba, totalmente, a las demás. En definitiva creo que las claves para entender lo que fue el Tánger internacional son la libertad, el equilibrio y la tolerancia.

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