La única certeza que adquirido con el paso del tiempo es que Tánger, aquella ciudad internacional a la que tanto culto seguimos rindiendo con agrado, no puede ser resumida en una sola historia. Ni siquiera en varias historias. Cada tangerino es en sí mismo una historia. Esas historias son a veces similares, a veces contradictorias, pero todas pueden ser ciertas.
Domingo del Pino, con información de Manuel Iglesias Pérez,
Málaga Enero de 2010
No todos los viejos tangerinos están de acuerdo con el relato más frecuente de que Tánger fue una ciudad donde hombres y mujeres procedentes de tres culturas diferentes convivieron en paz y armonía. Tampoco todos comparten la imagen de bonanza general que otros promueven. Las visiones y recuerdos del pasado por los tangerinos son contradictorias por no decir opuestas. Cada tangerino es en sí mismo una historia, la historia de cómo le fue a él. Pero, y esto es otra particularidad única de Tánger, la verdad es que todas las historias, por diferentes que sean, pueden ser ciertas.
Convivieron ciudadanos de culturas, razas y religiones diferentes, y también es verdad que otros no lo hicieron. Es cierto que hubo bonanza y riqueza para muchos, europeos, judíos, musulmanes y cristianos. Pero es asimismo un hecho comprobado que para un número considerable de familias de los mismos orígenes antes mencionados Tánger fue un respiro político, pero no económico porque la pobreza siguió persiguiéndoles más allá de sus lugares de procedencia.
Lo mismo ocurre con la percepción de ese período, afortunadamente breve entre 1940 y 1945, cuando el régimen español surgido del levantamiento del Ejército de África se apoderó de Tánger. ¿Hubo persecución y represión política; no la hubo; sí la hubo pero relativamente moderada? Estoy seguro que los represaliados no vieron moderación por ninguna parte pero lo mejor es darle la palabra a quienes aún fuera de España conocieron el rigor del régimen.
El sistema político tangerino, una administración internacional integrada por representantes de todos los países firmantes del Acta de Algeciras, no permitía que ningún país se erigiese en dictador sobre los ciudadanos de las otras nacionalidades o de la suya propia. Los mismos militares, los mismos partidos, las mismas falanges, no podían actuar en Tánger, aunque hubiesen abolido temporalmente su Estatuto Internacional, de la misma manera que actuaron en territorio peninsular.
Fue la evolución de la guerra europea, unos primeros años dándole a quienes apoyaban a la Alemania nazi la convicción de una victoria, y los últimos años de la ocupación española de Tánger ya convencidos de que Alemania sería derrotada, la que obligó a moderar la represión política contra los españoles republicanos tangerinos o refugiados.
La intención de este apartado de mi página web, Guerra civil española y Tánger, es recoger todos los testimonios, procedan de donde procedan, que permitan aclarar ese periodo de la historia de la ciudad y de los tangerinos españoles. Empiezo con uno que me ha sido remitido
por un buen amigo, Manuel Iglesias Pérez:
"Mi tío, Juan Pérez Lobo, era hombre pacífico como el que más. Pertenecía a una de las logias masónicas que existían en la época en Tánger desde hacía años, seguramente desde antes de la Segunda República. Por ésta y única razón de su vinculación y pertenencia a la masonería, fue detenido, junto a otros compañeros masones y antiguos combatientes de la guerra civil española refugiados en Tánger, junto con otros de actividad e ideología izquierdista o republicana".
"Por parte de su esposa, mi tía política, su inmediata reacción fue pedir auxilio y ayuda a mi padre, que como te dije militaba por aquellos tiempos en la Falange de Tánger. Éste hizo un primer intento de liberar a su cuñado en la dependencia a donde fue internado sin resultado positivo y acto seguido se trasladó, junto a otros compañeros de mayor jerarquía, a la frontera de El Borch donde instaron a las autoridades militares para que lo dejaran bajo su responsabilidad y poder regresarlo a su domicilio de Tánger".
"Por supuesto el intento fue inútil, y mi padre solo recibió esta respuesta: ¿Pero bueno, tú estás con nosotros o con ellos? Con anterioridad mi padre había conseguido rescatar a algún amigo y a otros movido por la súplica de sus familiares".
"Mi tío Juan, estuvo preso en el presidio de El Hacho de Ceuta durante 8 años y fueron inútiles todos los intentos de conseguir su liberación. Podéis imaginaros todos la constancia y la insistencia con que se respondió a los desesperados ruegos de su esposa, de mi madre y de su otro hermano Francisco".
"Finalmente, transcurridos esos largos ocho años, fue puesto en libertad con la explícita prohibición de volver a Tánger. Por ello no se le concedió pasaporte y en su documentación figuraba como antiguo presidiario político. Residió con su esposa en Madrid durante un par de años con la obligación de presentarse periódicamente a las autoridades del régimen. Por medio de su hermano y tío mío Francisco, y algún otro correligionario, se contactó con un armador de Barbate que bajo el pago de una considerable suma, se arriesgó, en una operación relámpago, a llevarlo hasta Tánger y desembarcarlo una noche en la playa de la Grutas de Hércules, donde fue recogido por su hermano, mi padre y algún otro compañero masón".
"Más tarde, pasado unos años, se le pudo restablecer su completa documentación y hasta pudo entrar en España con toda legalidad y parabienes como súbdito español, y su expediente político fue sobreseído. Esto ocurría ya muy avanzada la década de los cincuenta. Aprovechó su reinserción como español libre de antecedentes, para viajar junto a su esposa (no tenían hijos), por toda la geografía española en múltiples ocasiones y siempre sin incidencias".
"Murió en la década de los 70 y desde entonces su esposa recibió con precisa regularidad un peculio mensual procedente de Canadá de algún Gran Maestre de la masonería, por lo que nunca le faltó nada. Estos masones son también dignos de admirar, pues no olvidan a los suyos. Puede que en esta historia haya algún error u omisión, pero yo era muy niño y estos son los hechos que he retenido en mi memoria".
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