9/26/2009

Conferencia magrebí de Tánger de 28 de abril de 1958

La Conferencia magrebí de Tánger de 1958 constituye el momento más importante, y único después de las independencias formales de las metrópolis coloniales de finales de los años cincuenta y principio de los sesenta, de unificación y concertación entre los países del Magreb. Cualquier contribución para esclarecer o complementar el conocimiento de este importante acontecimiento magrebí será bienvenida y publicada.



La guerra de liberación de Argelia, lanzada en el famoso Congreso de la Soumman de 1954, será el detonante inmediato de la Conferencia magrebí de Tánger de 1958. Se tratará en ella, sobre todo, de la unificación de los esfuerzos de los dos países ya independientes, Marruecos y Túnez, ambos con fronteras extensas con el territorio argelino, en apoyo de la revolución argelina.

En términos históricos La Conferencia magrebí de Tánger de 1958 no es el primero ni el único momento de unidad en el Magreb. Antes de la aparición de los estados modernos y de los nacionalismos, el Magreb – en el interior de fronteras cambiantes según los casos- estuvo unido dentro de la Mauretania Tingitana de los romanos, bajo los almorávides y los almohades, bajo Abderramán III de Córdoba, por impulso de la prédica religiosa del Ibn Tumert, y movilizado por primera vez en defensa de Argelia durante el período en que el Emir Abdelkader hizo zozobrar a la orgullosa Francia.

Será el Imperio otomano el que en su incapacidad para anexionar lo que con posterioridad sería Marruecos bajo el dominio de la Gran Puerta introducirá, sin quererlo, la primera separación política de importancia en la posible unidad del Magreb.

Las distintas maneras de acceder a las independencias de las metrópolis, la diferente evolución institucional que de ellas se derivará y las diversas alianzas internacionales tejidas después de las independencias, serán otra causa de distanciamientos futuros principalmente entre Argelia y Marruecos. Sobre la base de las diferencias ideológicas y políticas y exigencias de las potencias neocoloniales, traducidas en problemas fronterizos, Argelia y Marruecos se enfrentarán en guerra en 1963. A partir de 1975 la solución atípica del problema del Sahara occidental por España envolverá a los dos países en continuos enfrentamientos y distanciamiento que aún no cesa.

Pero en 1958, cuando se reúne la Conferencia Magrebí de Tánger impulsada por el movimiento nacional marroquí, aún no se ha llegado a esas discrepancias. Los nacionalistas magrebíes, todos con un enemigo común, Francia sobre todo y en mucha menor medida España, entienden que deben hacer frente común contra tan poderoso enemigo. En Marruecos aún no se ha resuelto la pugna por el poder entre el nacionalismo y la monarquía que estallará con toda su fuerza desde los primeros años del reinado de Mulay Hassán, convertido en Hassán II, e incluso entre los años 1958 y 1961 durante la casi virtual regencia del Príncipe heredero.

La Conferencia de Tánger un hito magrebí histórico

En Tánger, en abril de 1958, se va a vivir un momento histórico de la lucha por la liberación de los pueblos del Magreb. Los principales artículos adoptados como resultado de la Conferencia de Tánger proclaman el derecho imprescriptible del pueblo argelino a la soberanía y a la indepencencia, reconocen al FLN como único representante de la Argelia combatiente y recomiendan la constitución de un gobierno argelino. Los congregados consideran que la lucha del pueblo argelino es “parte de la acción de los países del Magreb por su liberación y unificación” y establecen que la forma federal es la más adecuada a las realidades de estos países.

Para legislar en ese futuro Magreb que se proponen liberar y unificar proponen la institución de una Asamblea consultiva del Magreb Árabe y recomienda a los gobiernos del Magreb que no comprometan separadamente el destino de Africa del Norte en relaciones exteriores y de defensa hasta la implantación de las instituciones federales.

En la Conferencia de Tánger participaron el partido Istiqlal de Marruecos, que por aquel entonces aglutinaba a lo esencial del movimiento nacional marroquí, el partido Neo-Destur tunecino, y el FLN argelino. Allal el Fassi, Mehdi Ben Barka y Abderrahim Buabid representaban al Istiqlal; yMohamed Budiaf, Krim Belkacem y Larbi Ben Mhidi al FLN argelino.

La Conferencia de Tánger se celebrará en condiciones difíciles para los nacionalismos magrebíes. Habían fracasado los buenos oficios ejercidos por Habib Burguiba y Mohamed V acerca de Francia; había sido interceptado el avión de BenBella y detenidos y encarcelados sus ocupantes; el 8 de febrero había tenido el ataque francés contra Sakiet Sidi Youssef que causó numerosas bajas civiles entre los tunecinos, y había sido lanzada la Operation Ecouvillon por Francia y España contra el Ejercito de Liberación marroquí que intentaba establecer bases en el sur de Marruecos.

Reticencias de los nacionalistas marroquíes y tunecinos

Al término de la reunión Allal el Fassi precisaría que “no hemos hablado de si la unidad es posible o no. Lo que la conferencia ha estudiado son los obstáculos colonialistas y los medios positivos para apartarlos. Solo hace dos meses que el Comité Ejecutivo del partido Istiqlal lanzó un llamamiento a esta reunión elm2 de marzo de 1958. Fue Mohamed V quien lanzó la idea de una unidad federal en su discurso histórico (de Tánger de 1947)…Hemos decidido, como primer paso, la creación de una Asamblea Consultiva, salida de la Asamblea Constituyente tunecina y de la Asamblea Nacional argelina. Hemos querido instituir esta unidad sobre una base popular…La Conferencia a decidido dejar la puerta abierta a nuestros hermanos libios, a los cuales invito en nombre de todos, seguro de que sabrán responder ya que en verdad responderán al llamamiento del Gran Senoussi y de Omar Mokhtar.

Aunque Mauritania ha figurado después de los años setenta y ochenta entre los países constitutivos del Gran Magreb, Allal el Fassi no la mencionó porque entonces Marruecos reivindicaba a Mauritania como parte integrante de Marruecos. “No nos unimos contra nadie ni somos enemigos de nadie”, añadiría Allal el Fassi en Tánger, “ Solo reivindicamos la independencia de Argelia, la liberación de todos los territorios marroquíes todavía ocupados, y la evacuación de las tropas extranjeras de Africa del Norte”.

Dos antecedentes importantes de este ideal unificador magrebí son la Asociación de Estudiantes Musulmanes de Africa del Norte, creada en Paris en 1927 en cuyo congreso de Tlemcen de 1935 se aclara ese ideal unitario magrebí, y la reunión del Congreso del Magreb Arabe el 15 de febrero de 1947 en El Cairo entre el PPA argelino, el Neo-Destur tunecino y una delegación nacionalista marroquí procedente de la zona del Protectorado Español. El Istiqlalí Abdelkrim Ghallab fue elegido secretario del congreso que ya en esa fecha prematura adoptó resoluciones y decisiones probablemente de mayor calado unitario que las de la propia Conferencia de Tánger. El líder rifeño Mohamed Ben Abdelkrim, refugiado entonces en El Cairo, fue elegido para presidir el Comité de Liberación del Magreb, entonces creado.

En 1983 y con motivo del 25 aniversario de la Conferencia de Tánger, celebrado en Marruecos, el periodista de Jeune Afrique Abdelazis Dahmani diría que “En Tánger, en 1958, el FLN solicitó que Marruecos y Túnez entraran de su lado en el conflicto con Francia, pero éstos no fueron de esa opinión y dijeron que la construcción del Magreb era para después de la independencia de Argelia. Señalaba también que hubo un primer roce entre argelinos y marroquíes y tunecinos porque los argelinos pedían a los dos otros nacionalismos magrebíes una ayuda más eficaz, como la que proporcionaba China a Vietnam, a lo que éstos respondieron que ya daban una ayuda importante y que no podían ir más lejos.

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