8/24/2009

Sol Hachuel, "Solica" la santa

Solica, como la llamaron los moros; La heroina hebrea, como la denominaron los cristianos, y Sol la Sadequet, por cuyo nombre, que quiere decir la Santa, la conocen los hebreos, nació en Tánger en el año 1820, de padres distinguidos, pertenecientes a una antigua y respetable familia hebrea.






Tomado de las Memorias de un viejo tangerino
Isaac Laredo, C. Bermejo, Madrid, 1935

A los catorce años de edad, la belleza de Sol Hachuel era tan extraordinaria, que llamaba poderosamente la atención de propios y extraños, hasta el punto de que los mozos más destacados de la ciudad, algunos de ellos parientes suyos, tuvieron acaloradas disputas porque cada cual pretendía ser el afortunado esposo de la linda muchacha.

Informado el Sultán Muley Abderrahman de estas discusiones familiares y de la sin igual hermosura de la joven judía, la hizo comparecer ante su presencia en su corte de Fez. Al contemplar el emperador a la joven israelita, se prendó de su rara belleza y la propuso elevarla al trono si se convertía al Islam. La niña rehusó y prefirió la muerte a cambiar de religión. Fué públicamente degollada en el año 1834, y hay poesías muy sentidas, escritas en hebreo y en árabe, relacionadas con la vida y muerte de la mártir.

Lo que dejamos transcrito es la versión que recogió el rabino de Tiberiades Rebbi Jacob Toledano, alumno de Rebbi Moshé Elyaquim, actual presidente del Tribunal Rabínico de Casablanca y uno de los tres magistrados del Tribunal Rabínico de Tánger, desde la implantación del Estatuto hasta que salió de esta ciudad dicho sabio, hace pocos años. R. Jacob Toledano es autor de un libro de historia de los judíos de Marruecos titulado Ner-Hamaharab (Luz de Occidente), editado en Jerusalém en 1911, en cuya página 151 hemos leído lo que antecede.

Pero no nos hemos resignado a aceptar la versión que el sabio Toledano reprodujo en su interesante libro, porque nos pareció algo anormal y falto de lógica. ¿Cómo un sultán, que es dueño de vidas y haciendas, que cuenta por millones sus súbditos del bello sexo, que tiene su harem repleto de bellísimas mujeres de todas las regiones de su imperio, va a enamorarse tan perdidamente de una doncella judía y la manda degollar porque no quiso convertirse al Islam?

Y, además, Muley Abderrahman, que tenía fama de bueno y de amante de sus súbditos, tanto musulmanes como hebreos, ¿iba a cometer un acto tan vulgar y antipático? ¡ No! Muley Abderrahman no pudo haber hecho eso. Inquirimos en nuestra ciudad: procuramos noticias de algunos parientes y allegados, entre otros el finado D. Haim Hachuel, descendiente directo de aquel Haim Hachuel, padre de Sol, cuya figura trazó hábilmente en su popular drama titulado La heroina hebrea, el actor español Sr. Calle.

Fuimos a Fez, y con la valiosa cooperación de nuestro muy estimado amigo D. Moisés H. Levy, acreditado hombre de negocios, obtuvimos informes verídicos en la misma fuente, esto es, en las casas de descendientes de notables rabinos contemporáneos de la mártir, hace un siglo. He aquí el resultado de las pesquisas de D. Moisés H. Levy, nuestro excelente colaborador en este interesante capítulo de la historia de los judíos tangerinos.

La ejecución de Sol Hachuel, tuvo lugar en Fez, en el año de la creación 5594. Tenía la infeliz muchacha catorce años de edad, y era de peregrina y sin igual belleza. La madre la regañaba en muchas ocasiones por detalles de la casa. Una vez la chica huyó y se refugió en casa de una amiga y vecina, mujer de un musulmán llamado Ueld Ladina, quien aconsejó a la joven que cambiara de religión y así descansaría del yugo de la inexorable mujer que le dió el ser y sería muy feliz, porque contraería matrimonio con el mejor mozo musulmán de su época.

Sol rechazó las proposiciones del vecino, pero éste y su mujer, imbuidos por un fanatismo irresistible, ante la actitud resuelta y enérgica del Sol, delataron a la muchacha ante el Kadí (Juez) como de haber proferido las sacrosantas frases que preceden a la conversión de todo renegado. Sol compareció ante el Kadí quien se convenció de que la hebrea no quería abjurar. La envió al Bajá (gobernador civil y militar), quien también insistió con ella para que abandonara la religión de sus mayores. Nada pudo conseguir la primera autoridad de Tánger y, ante los hechos, ordenó que Sol ingresara en la cárcel de mujeres hasta notificar a su majestad el emperador lo que ocurría y recibir las instrucciones necesarias.

Algunas semanas después, el Bajá recibió orden imperial de enviar a la Corte a la joven. Con fuerte escolta salió de Tánger la niña, a la que se permitió la compañía de alguno de sus familiares. A la llegada de la hebrea a Fez, el Sultán la confió al cuidado de la Harifa Lala Bani, y después de consultar con su fqih (escribano), que desempeñaba el cargo de secretario particular, llamado El Yamani, encargó a un notable musulmán, llamado Ueld Menana, de la delicada misión de catequizar a la judía. Sol rehusó halagadoras perspectivas, y asimismo no comía los alimentos que la presentaban. Pidió y obtuvo que sus correligionarios, el gran rabino y el Shej (alcalde) de la judería, le enviaran las provisiones necesarias, de acuerdo con el rito mosaico.

Muley Abderrahman, que tenía buenos sentimientos y que, además, dió numerosas pruebas de ser protector de los judíos, hubiera querido echar agua en el asunto y reintegrar a las comunidades mosaicas de Fez y de Tánger la bella joven, haciendo entrega de ella a Rebbi Rafael Hasserfaty, a la sazón gran rabino de la capital, hijo del muy venerable, amado y respetado por moros y judíos, el erudito sabio Rebbi Eliyahu Hasserfaty, padre del notable Hajam de nuestra época Rebbi Isaac Jacob Hasserfaty, que fué socio corresponsal de los negociantes de Tánger D. Abraham Laredo y D. Haim Pinto y abuelo del actual Dayan (Juez) de Oujda, Rebbi Raphael Hasserfaty.

Ante la actitud resuelta de la hebrea de no abjurar de su religión, y teniendo en cuenta el sultán la opinión de los musulmanes de Fez, de Tánger y de otros puntos del imperio, donde el caso era objeto de toda clase de comentarios en las reuniones públicas y privadas, su majestad se vio en la necesidad de someter la cuestión, que ya había tomado un serio carácter religioso, al Kadí-Koda (juez de los jueces) Sid Ben Abdel-Hadi, por medio del fkih principal de la Corte Sid Benani.

El Kadí hizo traer a su presencia a la niña judía, la aconsejó en todos los tonos que abjurara para que pudiera vivir feliz. Contrariamente, su cabeza sería cercenada por la cuchilla del verdugo. Estoica e impasible, Sol replicó que prefería la muerte a la conversión, pues ella había nacido hebrea y hebrea quería morir. El Kadí, después de varias consultas con los Mama (jurisconsultos), falló que la judía debiera ser inmediatamente degollada, acto que tuvo lugar en la plaza pública, en presencia de un inmenso gentío de moros e israelitas.

Con todo aparato, el verdugo comenzó su repugnante tarea; apartó bruscamente las magníficas trenzas, color de ala de cuervo, de la muchacha, y con bien afilada cuchilla dió un primer corte al cuello de la mártir. Sol, ensangrentada parte de su cuerpo por la herida, elevó sus ojos al cielo y musitó: Oye Israel, Adonai nuestro Dios, Adonai Unico.

La diestra del verdugo, separó de un tajo la cabeza del tronco, que cayeron a tierra en una charca de sangre. Los judíos de la Hebra (asociación que se ocupa de los muertos) se abalanzaron y recogieron el cadáver y la tierra empapada de sangre generosa y lo envolvieron todo en un saco de lienzo, que cargaron dos de ellos a hombros, encaminándose hacia la puerta de la judería. Los demás siguieron a los que llevaban el sagrado envoltorio, y para abrirse camino entre la turba, que en ademán amenazador les perseguía, iban arrojando a derecha e izquierda puñados de monedas, para que la chusma se entretuviera avidamente mientras ellos salvaban la distancia que les separaba de la judería.

Al llegar a la puerta del Mellah la hallaron cerrada, pues por precaución, y ante el temor de una invasión y pillaje del barrio judío, las autoridades dispusieron su cierre. Tuvieron que dar un buen rodeo por las afueras de la ciudad, siempre perseguidos por una turba fanática, a la que los judíos iban calmando con monedas de plata.

De este modo llegaron al pie de la grande muralla exterior de la ciudad, que al mismo tiempo era la del camposanto israelita. El envoltorio fué izado desde el alto muro por otros hebreos, que al efecto tendieron dos cordeles. Así entró en el Mellah el cuerpo de la Santa, que hombres mujeres y niños besaban con afán. Con endechas propias de las circunstancias, fue el cadáver conducido a su última morada e inhumado, con todos sus honores, al lado de la tumba del Sadik Rebbi Eliyahu Hasserfaty.



Esta tragedia, en que fué inmolada una doncella judía en aras de la fe, ocurrió hace justamente un siglo. Sol declaró siempre al Kadí y Bajá de Tánger, al sultán y al Kadí de Fez, a los personajes que la escucharon y a los rabinos de Fez, que ella no abjuró nunca de su religión ; que la confesión que la atribuyeron sus vecinos Tahra y Ueld Ladina fué patraña de esos fanáticos. Las protestas de Sol de nada sirvieron; prevaleció el testimonio de sus vecinos, que fué causa de su martirio y decapitación.

Dicho cementerio fué desafectado en el año 1884 y fué unido ál jardín del palacio real, llamándose dicho lugar Keshlat Djbala (cuartel de los montañeses). En 1912 dicha Keshla fué separada del jardín real y es actualmente la Plaza del Comercio, dentro de la judería de Fez.


Tumba de Solica la Sadequet en Fez. Foto cortesía de Daniel Aldo Tevelez


Los restos de Rebbi Eliyahu y de Sol Hachuel fueron trasladados, con toda pompa, por los judíos de Fez, hace medio siglo, al actual cementerio israelita, y descansan juntos bajo un modesto mausoleo, que es muy venerado por los judíos de la capital y de todas las comunidades de Marruecos. Las sagradas tumbas son constantemente visitadas por los fieles, y regulares donativós se efectúan e ingresan en una caja especial para el fomento de la enseñanza de la Ley Santa, en la capital del imperio, fundada por Muley Dris.

Respecto a este drama, en que una niña es sacrificada en aras de su religión, en el año 1860, un profesor de Historia v de Arqueología en el gran Seminario de Langres, en Francia, miembro de la Sociedad Histórica y canónigo honorario de Argel. M. León Godard, publicó una óbra titulada Description et Histoire du Maroc. En ella se lee lo siguiente, que traducimos textualmente: "A pesar de su intolerancia, los marroquíes, por una contradicción cuanto menos aparente, honran en ciertos casos, a los santos personajes de otras religiones o piden a aquellos que nombran infieles el socorro de sus oraciones. En Fez rinden una especie de culto a la memoria de la joven Sol Hachuel, judía de Tánger, que murió en nuestra época, en atroces suplicios, antes que abjurar la Ley de Moisés o que reiterar una abjuración que había hecho, cediendo a seducciones amorosas."

Podemos afirmar que la joven heroína jamás pronunció abjuración alguna: fué su intrigante amiga, la mora Tahra, quien hizo propagar la especie para obligarla a convertirse. Y, como anotación, el autor de referencia dice que "en una de las últimas insurrecciones, Mr. Hay (se refiere a sir John Drummond Hay), en 1860 ministro de Inglaterra en Marruecos, dice que "una bella joven, ofrecida en sacrificio propiciatorio, fué degollada en presencia del Sultán.

Afortunadamente, ya estos odiosos sacrificios resultan hoy muy raros; pero los rebeldes, arrepentidos o aterrorizados, inmolan todavía caballos y bueyes para aplacar la cólera del sultán y hacérsele propicio". (Drummond Hay, Western Barbary, its wild tribes and savage animals, Londres, 1844.)

En otra anotación, el mismo autor dice: "Pensamos que esta gran alma (Sol Hachuell pertenece a la Iglesia de Cristo, de Moisés o de los Patriarcas, y de ningún modo a la Sinagoga Talmúdica, por cuanto los rabinos habrían oficialmente autorizado la apostasía exterior para evitar la muerte. El lugar del suplicio de la mártir fué sobre una plaza de Fez, y protegido por una muralla que impide su profanación, si nuestros informes son exactos."

Nuestro canónigo quiere, sin duda deliberadamente, ignorar que el Talmud contiene principios de una ética propia a convertir en santos a los seres humanos. Además de lo publicado sobre Sol Hachuel, un médico francés, Dr. Macé, escribió un libreto de ópera en verso sobre el mismo tema. Fué editado por la imprenta Benaioun, en Tánger, alrededor del año 1905 ; pero no se oyó más hablar de esta obra.

Aparte de lo que mencionamos, no hemos hallado en otras monumentales obras de Historia de Marruecos, en general, y de Tánger, en particular, nada alusivo al sacrificio de Sol Hachuel, comparable tan sólo al del Patriarca Isaac. Con su silencio muchos historiadores de fama, que no han tenido inconveniente en dedicar a nimiedades numerosas páginas, han defraudado a los lectores, que tenían derecho a saber todo lo ocurrido en tiempos remotos y en nuestros días. Nosotros, como tangerinos. protestamos de esa voluntaria mudez, que no significa sino imbecilidad manifiesta avivada por intolerable antagonismo religioso, que la civilización condena y reprueba.

9 comentarios:

  1. ESTA ENTeRRADA EN EL CEMNTERIO DE FES _A LOS QUE QUIERAN VISITAR SU TUMBA TeINE CUPULAS VERDES ESTILO MORISCO facil de reconocer
    PUedo enviar fotos o entrar en el international jewish cemnteries project

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  2. No muchos conocen la historia de Sol. Hay obras de teatro y poemas escritos Su tumba puede visitarse en el cementeriojudio de FEs
    Ess una con cupulas verdes moriscas facil de reconocer tengos fotos El guia no me llevopor ignorancia o por negacion ,no lo se. Pero por casualidad saque fotos porque me llamo la atencion del pequeño mausoleo

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  3. la historia de la iglesia catolica es practicamnte de conversion forzada(donde esta la etica?).Desde los cruzados a la inquisicion y el nazismo ya mas racial que religioso pero con antecedentes religiosos estos fundamentalismos y de cuestiones de poder hacen que hubo muchos Soles en la historia .Demasiados!!!
    Por eso el pequeño estado de israel unico de religion judia y todavia lo cuestionan

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  4. Gracias Daniel por tus comentarios. Si quieres
    enviar alguna foto de la tumba de Sol Hachuel, la publicaré con mucho gusto con el correspondiente crédito al autor de la foto.

    La dirección de correo es:
    domingo@tangeryotrasutopias.com

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  5. te he enviado lafoto no te ha gustado?

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  6. Para Daniel
    La foto fue publicada y ahora está de nuevo en el artículo. Como estaba en el disco de mi ordenador la cambié a un disco duro externo y eso hizo que desapareciera temporalmente de la página. Ya está de nuevo. Lamento no haberte podido dar las gracias directamente pero no tengo tu correo. Lo hago por este medio.

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  7. Si ,Gracias Pero en realidad me apasiono la historia que vos contaste y la fuerza de la conviccion o testarudez que es creo yo ,lo que mantuvo al pueblo judio intacto durante siglos porque es un pueblo seas religioso o no y le genero no pocos problemas
    Gracias interesa tus historias como tambien me gustaria ver el Cervantes de Tanger restaurado como el de Buenos Aires Con cultura no hay guerras El conocimiento eleva el espiritu

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  8. esperemos que la presencia sefardita no desaparezca completamente en Tánger

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  9. La tendencia es a desaparecer,no quedan practicamente judios en Marruecos Solo 6000 y algunos de orígen bereber que ya no lo son
    PD;Se ve que a Domingo mucho mi foto de la tumba no le ha gustado porque no esta más

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