8/07/2009

George W. Apperley (Tánger 1933-1960)

El pintor inglés George Owen Wynne Apperley se trasladó con su familia a Tánger en 1933 poco después del establecimiento de la II República española. Aunque conservó su Carmen de Granada, donde pasaba largas temporadas, residió y pintó en Tánger por el resto de su vida..







Tánger le atrajo por su luz, su exotismo oriental, la belleza de sus alrededores, una población pintoresca así como las posibilidades de obtener clientes y trabajos.
Tánger, por su sol, sus paisajes y el tipismo de la ciudad y de sus gentes, constituiría el tercer deslumbramiento del artista, después de los de Italia y Granada

Apperley se hizo construir un hermoso chalet en lo lato de la plaza del Marshan, frente a las costas de Tarifa. Allí posaron para el numerosos personajes célebres y residentes tangerinos.

Apperley era muy popular entre la población de Tánger y hsta su muerte fue el más famoso pintor de la ciudad. Le gustaba recorrer los antiguos barrios musulmanes con sus laberínticas callejas de casas blancas y bazares, sus alminares y animadas plazas de mercado como el popular “Zoco Grande”. Igualmente, se le podía ver dando su acostumbrado paseo matinal por el bulevar Pasteur.

Una de sus exposiciones más completas y ambiciosas, se celebró en 1940 en el Salón de fiestas del Grupo Escolar José Antonio. La muestra, patrocinada por el Ministerio de España, D. Manuel Amieva, como tributo a la amistad y españolismo del pintor, sería inaugurada con gran brillantez, contando con la asistencia del alto comisario español en Marruecos, general Asensio, el ministro de Gran Bretaña, Mr.Gascoigne, el obispo de Gallipolí y otras muchas personalidades extranjeras y marroquíes.

En 1944 volvió a exponer, en el Hotel Minzah, bajo el patrocinio del cónsul general de Gran Bretaña en Tánger y en el año 1949 expuso de nuevo en el local de la Biblioteca Pública Española, sita entonces en el bulevar Pasteur.

El semanario Cosmópolis (4 de Febrero de 1953) escribía así del pintor:“Apperley vive en Tánger desde hace veinte años por lo cual puede y debe ser considerado como un perfecto tangerino. Su obra es prestigiosa para la ciudad. La calle donde vive no existía cuando él llegó. Puede decirse que a él se le debe porque él fue el primero en vivir en aquellos lugares.

Todavía celebraría algunas muestras importantes, como las montadas en el Nuevo Club (1952), Hotel Rembrandt (1957) y otras en Granada y Barcelona. Apperley falleció en su residencia del Marshán a consecuencia de una hemorragia cerebral en la mañana del 10 de Septiembre de 1960, a los setenta y seis años de edad. Fue enterrado esa misma tarde en el cementerio británico de Saint Andrews. Allí, bajo unos viejos árboles, al pie de la torre cuadrada del “Temple” y no lejos del bello minarete de la mezquita de Soussa, en una sencilla tumba cavada bajo una higuera, descansaría para siempre el gran pintor.

Enriqueta, su viuda, la que había sido su musa e inspiradora de su obra, no pudo por sus muchos recuerdos, continuar viviendo en su mansión tangerina y regresaría poco después a su casa de Granada hasta su fallecimiento en 1980.

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