8/08/2009

Cartas de Tomás de Comin a Manuel José Quintana

Tomás de Comín estuvo seis meses en casa del Cónsul General de España en la ciudad de Tánger durante el trienio liberal. Sus cartas fueron publicadas por primera vez en Barcelona en 1825 en Piferrer. La correspondencia era al poeta y politico Manuel José Quintana que tras haber pasado en prisión en la ciudadela de Pamplona los seis años inicuos 1814-1820 era con los liberales Presidente de la Junta Protectora de la libertad de Imprenta y de la Dirección de Estudios y Secretario de la Interpretación de Lenguas. El libro fue publicado cuando ya estabamos en el segundo periodo absolutista de Fernando VII y Quintana ya había sido desposeído de sus cargos..

La primera carta está fechada en Tánger el 31 de Julio de 1822.

“Verdad es que Tánger, visto desde la Bahía de su nombre, sorprende por la extravagancia misma de su exterior y produce cierta ilusión..Cercado de almenas, cubierto su frente con algunos castillejos y baterías avanzadas y protegido por una alcazaba construida en la cumbre del cerro que lo domina, este pueblo impone de pronto algún respeto con las apariencias de una fuerza que vale poco en realidad, puesto que sea fácil tomar tierra fuera del alcance de sus fuegos y ganar las alturas que lo rodean..

Lo primero que se descubre es su espaciosa alcazaba, cuyo recinto contiene un palacio y un jardín de corta extensión, la tesorería del rey, la cárcel pública, la casa del bajá y las habitaciones o cuarteles de la guarnición. Desde el pie de esta ciudadela se va extendiendo desordenadamente el resto de la población hasta llegar bien cerca de las lenguas de agua..Casitas de azotea, blanqueadas por defuera con emparrados y crecidas higueras que suben desde sus patios..minaretes de vivo colorido de los azulejos que lo cubren..las suntuosas viviendas de los cónsules y con especialidad del de España y en fin las varias banderas de las naciones amigas, que ondean mezcladas con los estandartes del islamismo y pendones de Marruecos...Mas infelizmente, en aproximándose a ella el espectador, todo el encanto desaparece y la ilusión cesa.....

Fue sacado a hombros de marineros por estar enteramente desecho el muelle..arenales y escombros lugarón de mala muerte rodeado de murallas medio caídas, extremadamente feo y sucio y, en una palabra, digna mansión de estos moros incultos y miserables..zaguanes interiores...tiendecillas de mercaderes judíos..principal mezquita, obra de mérito en su clase.....en casuchas el único ajuar doméstico algunos pucheros y platones de barro, una mala alfombra o bien esteras y jaiques raídos y sucios que sirven de lecho a entrambos sexos. Repito pues, que atendido el infeliz estado de una ciudad que cuenta más de once mil almas dentro de su recinto y la ventaja de un puerto excelente, así por su capacidad cuanto por las facilidades que presta al fomento de la riqueza de sus vecinos...la notable incuria de su policía.

Nota: Extracto tomado de
Lijera ojeada o breve idea del Imperio de Marruecos en 1822
Tomás de Comín. Cartas a D. Manuel José Quintana
ExLibris Hiperion 1995

Breve biografía política de Don Manuel José Quintana:

Don Manuel José Quintana nació en Madrid el 11 de Abril de 1772. Su padre D. Juan Antonio, relator del Consejo de Órdenes, que ocupaba una posición desahogada, le dio la educación que correspondía á su clase y á las esperanzas que desde sus primeros años hizo concebir el carácter y disposición de Quintana. Aprendió las primeras letras en una escuela de la corte; la latinidad en Córdoba; la retórica y filosofía en el seminario conciliar de Salamanca, y el derecho canónico y civil en la célebre universidad de la misma ciudad.Graduado en ambos derechos y recibido de abogado en 1795, fué nombrado aquel mismo año agente fiscal de la Junta de Comercio y Moneda.


Casó en Marzo de 1800 con una señora de Zaragoza, de familia distinguida, y que según fama de aquellos tiempos era una de las mujeres más hermosas de entonces. Esta señora, célebre por su belleza, lo era tambien por su talento y por su instruccion, hablaba varios idiomas, y poseía además el don de la oratoria. Murió sin haber tenido hijos el año de 1820, poco tiempo después de haber salido su marido de la ciudadela de Pamplona.

En Diciembre de 1808 tuvo que abandonar á Madrid dirigiéndose á Sevilla; formada en 1809 la Junta Central le nombró Oficial mayor de la Secretaría general, y en el mismo año Secretario del Rey con ejercicio de decretos. La primera Regencia le hizo en 1810 Secretario de la lnterpretacion de lenguas, resolviendo al mismo tiempo que permaneciese cerca del Consejo de Regencia para ocuparse en las misiones que tuviera que fiar á su cuidado y conocimientos. Al siguiente año, 1811, fue nombrado Secretario de Cámara y de la Real Estampilla, de cuyo cargo tuvo que hacer dimisión por los muchos enemigos que le creó un puesto tan honroso y de tal confianza. En Febrero de 1814 fué elegido Académico de la de San Fernando, y simultáneamente casi la Academia Española le recibió también en su seno como individuo de número.

Instaladas las Córtes de Cádiz, fué nombrado por ellas, en el mismo año Vocal de la Junta superior de Censura, y por entonces también individuo de la Comisión del plan de estudios, cuyos trabajos fueron hechos por Quintana, presentados al Gobierno y aprobados después por las Cortes.

Los sucesos políticos ocurridos en 1844 y la parte más ó ménos activa que tomó en ellos Quintana, dieron márgen á su prision y proceso, cuyos detalles están contados por él mismo, en la parte correspondiente de estas obras. Restablecida la Constitucion en 1820, fué sacado en triunfo de la ciudadela de Pamplona el 11 de Marzo, cuando ménos quizá lo esperaba; diéronle seis dias despues de su libertad el Gobierno político de Navarra, cargo que no pudo aceptar por haberle llamado el Gobierno á Madrid para que desempeñara la Presidencia de la Junta suprema de Censura, y al restituirle en todos los cargos y honores que habia tenido ántes dé su prisión, le nombraron tambien individuo del Museo de Ciencias Naturales.

En Mayo de 1821 fué elegido por las Córtes el primero de los siete individuos que habian de componer la Junta protectora de libertad de Imprenta; y creada en el mismo año la Direccion de Estudios, fué nombrado Presidente de la misma, ejerciendo este cargo hasta 1823 en que fué abolido otra vez el sistema constitucional, y por consiguiente vuelto á ser despojado de sus empleos y honores y de todo influjo público. Durante estos dos años del 21 al 23la Sociedad Económica Matritense le acogió en su seno, y tambien la Junta Suprema provisional de Sanidad le nombró individuo de la misma.

Abolida por segunda vez la Constitucion y despojado nuevamente de sus cargos, se retiró Quintana á un pueblo de Extremadura donde residia su familia paterna, y allí permaneció hasta Setiembre de 1828 en que se le permitió volver á Madrid y continuar sus trabajos literarios.

En 1833 le restablecieron en su empleo de Secretario de la Interpretacion de lenguas, y volvió á los honores de que le despojaron en 1823. Cuando el Estatuto Real, en 1834, fué elevado á la dignidad de Prócer del Reino, y al año siguiente le nombraron Ministro del Consejo Real.

En 1833 le restablecieron en su empleo de Secretario de la Interpretacion de lenguas, y volvió á los honores de que le despojaron en 1823. Cuando el Estatuto Real, en 1834, fué elevado á la dignidad de Prócer del Reino, y al año siguiente le nombraron Ministro del Consejo Real.

En 1840 fué nombrado Ayo instructor de la Reina Doña Isabel, cargo que renunció tres años despues á consecuencia de la reaccion política que hubo entonces.Por aquel tiempo escribió por encargo superior el Manifiesto del Gobierno español contestando á la alocucion de Su Santidad de 1º de Marzo de 1840,y redactó también en su mayor parte todas las proclamas y manifiestos hechos por los gobiernos liberales que hubo en España desde la Junta Central hasta la Regencia del duque de la Victoria.

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