12/18/2007

Nostanjiah

Nadie sabe dónde está la esperanza, si en el futuro, en el presente o en el pasado, pero esté donde esté, hay que buscarla. En cualquier caso, como dice el escritor Paulo Coelho, "nadie sufre persiguiendo sus sueños". Así es que Nostanjiah, mucha nostalgia del Tánger multicltural en que tuvimos el privilegio de vivir.





Domingo del Pino Gutiérrez. Tingis nº 31 Septiembre de 2004



Nostangie, nostalgie, nostalgia, nostangia, nosTanjiah. Nuestros amigos de Malabata, la otra revista que con TINGIS intenta recrear desde nuestro imaginario colectivo el Tánger de nuestros buenos tiempos y sueños, han inventado el afortunado vocablo "Nostangie". Nostangie, nosTanjah, eso es lo que todos sentimos en algún rinconcito de nuestro corazón por aquella Tánger que, fuese lo que fuese en realidad, nosotros la vivimos y recordamos como abierta, plural, cosmopolita, multirracial y multiconfesional.

En este presente en que arrecian los extremismos, en que se levantan muros imaginarios pero aparentemente inexpugnables entre aquellos que descendemos de la misma idea de Dios (que Abramito llama Yahvé y Abdelmusi Alá) único tan profundamente oriental, yo confieso o más bien proclamo que siento una enorme "nostanjah" por aquellos tiempos en que todos jugábamos juntos en el patio del colegio o del Liceo sin reparar en que Abramito era judío, Abdelmusi musulmán y yo, ahora que lo recuerdo, cristiano.

¿Qué ha cambiado desde entonces para que todo sea tan distinto? Sólo sé que en Tánger tenía amigos judíos y musulmanes juntos y ahora los sigo teniendo, pero por separado. En aquella prehistoria de mi vida ninguna religión, en el sentido lato, flexible, humano, etimológico de la palabra, me era extraña porque todas parecían ser de todos. Ninguna pasión humana me incomodaba porque siendo humanas, todas eran buenas.

Vivíamos en una especie de cosmos animado por el respeto intuitivo de algunos principios que gracias al Padre Amurrio sabríamos que eran los mandamientos de la ley de Dios. Nostanjah porque todo aquello era en nosotros espontáneo, como son las inclinaciones verdaderas. Hoy se necesitan ONGs, Fundaciones y Asociaciones, con presidentes, vicepresidentes, vocales, secretarios, faxes, teléfonos móviles e Internet para pedirnos a nosotros mismos y a los demás que respetemos y comprendamos aquello que en nuestra niñez ya sabíamos y respetábamos: que todos somos iguales y que el sol sale para todos por igual.

Por eso al pensar en el enorme abismo que separa el ayer del hoy me he preguntado a veces ¿Y si Tánger no hubiera existido? ¿Y si todo no fuera más que una ilusión, un sueño, una ficción de esos que TINGIS o Malabata convocan? Alguien dijo una vez que "París no existe; París no es más que un estado de animo" que cada cual ve e imagina según le parece. Puede, pues que estemos persiguiendo un sueño que nunca existió aunque lo hubiésemos vivido. Pero aunque así fuera, prometo que vale la pena empeñarse en ello.

Nunca se sabe exactamente dónde está la esperanza, si en el futuro, en el presente o en el pasado. Pero esté donde esté, hay que buscarla. En cualquier caso, como dice el escritor Paulo Coelho, "nadie sufre persiguiendo sus sueños". Así es que Nostanjiah, mucha nostanjiah.

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